lunes, 3 de agosto de 2009

El beneficio de la duda

En el último post hablaba de un niño que lloraba, algunos pisos por debajo del mio ¿os acordáis? El caso es que lleva meses llorando todas las mañanas. Llora y llora con desesperación hasta que, supongo que agotado, deja de llorar uno o dos minutos y vuelve a empezar.

Su llanto es tan fuerte y sus gritos tan desgarrados que -aparte de que te acaba afectando en el ánimo- uno termina pensando mal. Sobre todo porque por las tardes parece que no llora. Y uno piensa: ¿será que le dejan solo?

Tengo una vecina que lleva toda la vida viviendo en mi edificio, justo por debajo mía. Antes de llamar a la policía, me decido a hablar con ella, a ver si ella sabe qué puede pasarle a ese niño. Me dice que conoce a los padres desde hace tiempo. Que no le dejan solo porque los dos están sin trabajo, y que están muy preocupados y cansados porque el niño no deja de llorar y no saben qué le pasa.

Mucho más tranquilo, me olvido de llamar a la policía.

Me pregunto: si los padres del crío hubieran sido un matrimonio del mismo sexo, ¿le habrían dado sus vecinos el beneficio de la duda?